Es uno de los juegos más absurdos que he visto nunca.
Lo peor, es que llevo participando en él varios meses.
Y,lo que es peor aún, si yo no quisiese, este juego no continuaría exisitiendo.
El juego se da forma a medida que avanzan tus pasos.
Es triste, pero aunque no lo quiera, yo voy detrás de ellos analizándolos como un felino curioso.
Si tú avanzas, yo contigo.
Si tú no, yo me caigo.
Me gustaría pasar por tu lado y que solo te quedase
el rasto de mi olor en el aire para poder recordarme.
Y que ese olor te bailase en la cabeza durante días, o décadas.
Pero no.
Nada de eso ocurre, tu casi olvidaste que existo.
Al menos eso creo. Al menos eso me das a entender.
Nada de lo que escribes con tu pedantería barata e indescifrafle
va dirigido hacia mi.
Porque hablamos igual y entiendo tu lenguaje.
Puede que te entienda mejor de lo que nunca nadie lo hará,
no creo que nadie vaya a esforzarse tanto por conocerte.
Y aunque cada día me prometa olvidarte,
parece que olvido todas esas promesas al llegar la noche.
Vaya mierda de juego.
Caro abrazo.
Caro abrazo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario