Pulsé su timbre. Una sonrisa de boca jugosa me invitó a pasar con un beso. Un pequeño y tímido beso, pero intenso a fin de cuentas.
Ahora con mi perro en brazos me acuerdo de lo sucedido tres días atrás. Un bonito recuerdo dificil de olvidar. Pero mi perro duerme plácidamente y yo no puedo dejar que los recuerdos modifiquen mi respiración, por miedo a que se despierte.
Una vez en su cuarto, la luz ténue de una lamparita de noche iluminaba la habitación,en realidad no lo ilumiaba todo, solo lo que era importante de iluminar.Puso música, pero la música no importaba, resultaba demasiado lejana.
Nos besamos y comenzamos el juego. Ese juego en el que tu te quitas lentamente la ropa mientras yo te imito. Y mientras la música, suena. Recordé lo que me ´habías avisado la noche anterior :"la proxima vez que coincidamos en una cama, conseguiré que nunca lo olvides porque voy a hacer que arda hasta la manta que te cubra". Mi temperatura subió de repente.
El perro acaba de bostezar dormido...pero sigue despierto. Mis apuntes de historia continuan sobre la mesa, esperando ser leídos. Pero nó. Y un mensaje, esta vez no es de publicidad, es un de esos mensajes que hacen historia: un "te quiero" escueto, pero sincero.
Desnudos, me abrazó. Piel con piel y, formando una sola, nos sumergimos entre las sábanas.
Deseo, amor y sudor se mezclaban mientras nos mirábamos, nos olíamos y nos respirábamos.
El perro cambia de postura, pero vuelve a acomodarse entre mis brazos.
Al acabar solo teníamos fuerzas para abrazarnos y para cerrar los ojos, uno junto al otro. La música empezo a escucharse, ya no resultaba tán distante.
1 comentario:
Es uno de los mejores post que he leído tuyos hasta ahora, bellísimo!!!
Me gusta mucho la foto.
Te quiero.
Publicar un comentario